sonreír

sonreír

(Del lat. subridere.)
1. v. intr. y prnl. Reír con suavidad, con un simple movimiento de labios, sin emitir ningún sonido conseguimos que el enfermo se sonriera.
2. v. intr. Tener un aspecto agradable, alegre o atractivo su mirada sonreía.
3. Ser una cosa favorable a una persona la fortuna me sonríe .
NOTA: Se conjuga como: reír
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

sonreír

 
intr.-prnl. Reírse levemente.
fig.Reír (ante algo).
Mostrarse favorable o halagüeño para uno algún asunto, suceso, etc.
V. conjugación (cuadro) [9] como reír.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

sonreír

(sonre'iɾ)
verbo intransitivo
1. hacer con la boca el gesto de la risa sin producir su sonido Sonrió como sabiendo qué iba a decirle.
2. mostrarse favorable a una persona un suceso o asunto La vida le sonríe.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

sonreír

smile, to smile, grin

sonreír

sourire

sonreír

sorridere

sonreír

usmát se, zubit se

sonreír

grine, smile

sonreír

hymyillä, virnistää

sonreír

smiješiti se

sonreír

ほほ笑む, 歯を見せてにっこり笑う

sonreír

미소를 짓다, 싱긋 웃다

sonreír

flire, smile

sonreír

flina, le

sonreír

ยิ้ม, ยิ้มยิงฟัน

sonreír

cười toe toét, mỉm cười

sonreír

усмивка

sonreír

微笑

sonreír

A. VI
1. [persona] → to smile
sonreír a algnto smile at sb
el chiste no le hizo ni sonreírshe didn't even smile at the joke
sonreír forzadamenteto force a smile
2. (= favorecer) le sonríe la fortunafortune smiles (up)on him
el porvenir le sonríehe has a bright future ahead of him
B. (sonreírse) VPRto smile
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

sonreír

vi, vr to smile
English-Spanish/Spanish-English Medical Dictionary Copyright © 2006 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved.
Ejemplos ?
¡Agradecerlas... y sonreír! Porque ya habrá observado que yo no soy llorona...; razón por la cual en su retrato de las Angustias sobra aquello de las lágrimas de cocodrilo...
-exclamó el viejo, y tras algunos instantes de silencio, continuó: -Pos como diba diciendo, la Antoñuela, que tenía un carácter to cascabeles, desde punto y hora en que vio por vez primera al Niño le gustó el Niño, lo cual no tiée naíta de particular, porque el Niño, dicho sea mejorando a los presentes, no tiée mal perfil ni malas jechuras, y le ha puesto Dios en el mo de mirar y en el mo de sonreír la mar...
Contemplaron sin dejar de sonreír los allí reunidos al Matraca, y -Si ya lo sabemos, si yo lo conozco a usted mucho de vista, porque me parece que lo he visto yo a usté retratao la mar de veces en las cajillas de misto -exclamó con grave y reposada actitud uno de los de la guardia pretoriana del de los Bigotes.
Habló poco, con tono malhumorado y haciendo un gran esfuerzo. Aventuré una broma y vi que luchaba penosamente por sonreír. ¡Pobre diablo!
- No sabía que los gatos de Cheshire estuvieran siempre sonriendo. En realidad, ni siquiera sabía que los gatos pudieran sonreír.
—En la guerra son necesarios esos bandidos. ¡Pero claro, como esta no es una guerra sino una farsa de masones! No pude menos de sonreír. —¿De masones?
Toda mi doctrina está en una sola frase: ¡Viva la bagatela! Para mí haber aprendido a sonreír, es la mayor conquista de la Humanidad.
Me costará mucho acomodar sus cuentos a su cara. Yo, sin poder sonreír, hacía movimientos afirmativos como un caballo al que le molestara el freno.
¡Pero, es que no hay nada!» Salió de la pastelería mordiéndose los labios de rabia y, en contra de sus hábitos, decidió no mirar ni sonreír a nadie.
Precipitadamente, las criaturas aparecieron en la puerta entreabierta; pero ante el farol encendido y la fisonomía de su padre, avanzaron mudos y los ojos muy abiertos. El enfermo tuvo aún el valor de sonreír, y los chicos abrieron más los ojos ante aquella mueca.
La idea de que un hombre como Sócrates iba a morir me producía una mezcla extraña de pena y placer, lo mismo que a todos los allí presentes. Lo mismo nos habrías visto sonreír unas veces como prorrumpir en llanto, sobre todo, uno: Apolodoros, cuyo humor conoces.
Y después de haber contemplado el panorama penetren los que nos siguen en la venta de San Cayetano, no sin quitarse antes el sombrero ante la imagen del Santo encerrada en una tosca hornacina; saluden a la ventera, una cuarentona renegrida por el sol y picardeada por sus tratos y contratos con la arriería andante; al ventero, un hombrecillo todo nervios y marrullerías, de solapado sonreír y de mirar malicioso...